SegaNet: jugar online en 1999, un año antes que nadie
Dreamcast fue la primera consola de sobremesa con módem integrado de serie y un servicio online propio — mucho antes de que Xbox Live normalizara el concepto.
Antes de que “jugar online en consola” fuera algo que diéramos por sentado, alguien tuvo que ser el primero en intentarlo en serio. Ese alguien fue Sega, con Dreamcast, un año entero antes de que la competencia se lo empezara a plantear.
La primera consola con módem de serie
Todas las unidades de Dreamcast salieron de fábrica con un módem integrado —33,6K primero, 56K después— y existía además un adaptador de banda ancha vendido por separado para quien quisiera algo más rápido. Ninguna consola anterior había llevado esto de serie: el online no era un accesorio opcional, era parte del paquete básico.
Un servicio con nombre distinto según el continente
Sega lanzó su servicio online bajo nombres diferentes según la región: SegaNet en Estados Unidos (desde el 10 de septiembre del año 2000), Dreamarena en Europa, y Chu-Mecha en Australia. Los servidores de los juegos estaban conectados directamente a la red interna del servicio, lo que reducía la latencia frente a una conexión doméstica normal de la época, además de ofrecer navegación web y correo electrónico desde la propia consola.
Los juegos que lo aprovecharon
Phantasy Star Online es el ejemplo más conocido: está considerado el primer MMORPG de consola de la historia, con un sistema de progreso y cooperación online que no se popularizaría en consolas hasta bien entrada la generación siguiente. ChuChu Rocket! fue de los primeros títulos multijugador online de cualquier consola. Quake III Arena y NFL 2K1 también sacaron partido al online de Dreamcast en su momento.
Demasiado pronto para durar
Pese a lo pionero del planteamiento, el servicio no sobrevivió mucho más que la propia consola: Sega lo discontinuó en 2001, solo Japón llegó a tener banda ancha real para Dreamcast antes del cierre. La idea era correcta —hoy el online es el estándar de cualquier consola— pero llegó, como buena parte del catálogo de Dreamcast, antes de que el mercado estuviera listo para sostenerla. Puedes leer el resto de esa historia en por qué fracasó la Dreamcast.

